Recientemente vi un programa que me hizo reflexionar sobre el tema de mi artículo de hoy. No me trae a despotricar del mundo como supongo que serán la mayoría de mis posts. Mas bien, me trae a pensar un poco sobre quien soy: de dónde vengo, donde voy y para donde voy. Como sea, el resultado es el siguiente:
Evoqué esos sueños de infancia en los que tenía un ideal a seguir; me refiero a cosas como: cuando sea grande quiero ser como tal persona, o tal héroe de caricatura o tal personaje de película o de libro. Entonces me puse a pensar en quien o qué pensaba ser cuando era un cachorro: de dónde vengo.
De niño me gustaba una clase de personaje: uno, ingenioso y muy sabio como algún científico sabelotodo como el ingeniero Cyrus o el capitán Nemo de Julio Verne, o el mismísimo McGyver (independientemente de lo que piense de él ahora). Creo que de eso no tengo mucho.
Otro tipo de personajes que llamaron mi atención y que se me antojaron estando ya más crecidito, fueron aquellos sujetos de personalidad recia y un poco gruñones como Wolverine, que a muchos les cae mal. Resulta que soy mas bien flemático y poco sociópata, así que de eso tampoco tengo mucho. Al crecer más y despegarme un poco de la televisión, quise convertirme en un pariente lejano, mucho mayor que yo, pero a quien siempre he considerado un amigo: es un profesional exitoso, reconocido por todos, muy gracioso y perspicaz que le cae bien a todo el mundo (excepto a su suegra), con un amplio conocimiento en casi todo campo; no es un tipo particularmente adinerado, pero vive una existencia muy placentera en todo sentido, al menos que yo sepa. Es lo que yo llamaría un modelo Standard, ya que este estereotipo, es el modelo a seguir de mucha gente.
Luego con el pasar de los años, perdí de vista ese ideal, me refiero a que ya no pensaba mucho al respecto, y solo quería ser un Casanova (cosas de la adolescencia). Tampoco lo logré. Luego, en una época extraña de mi vida, quería ser como Juan Pablo Castel (sin comentarios).
Ya voy llegando al “dónde voy”. Aquí me demoré un poco pensándolo. El resultado es triste: voy sobreviviendo a duras penas en el mundo laboral, pensando en cuándo es que voy a montar mi propio negocio, o cuándo es que me va a salir un trabajo que le dé solución a todos mis problemas. En conclusión, mi ideal ahora es ser yo, pero más triunfador, con más billetes, con una vida social decente etc. Ya es tarde para hacer otra carrera universitaria o convertirme en un trotamundos. Supongo que habrá que esperar para saber como termino.
Finalmente, para dónde voy: creo que aunque no logré ninguno mis anteriores “quiero ser como…”, sí tengo en mí una parte muy pero muy muy pequeñita de cada uno de ellos, y por esa mezcolanza creo que ya tengo algo de mi héroe de estos días,: gruñón, respetado, exitoso solitario, amado y odiado, y que por su edad, me hace pensar que aún puedo ser como él.
En conclusión, cuando sea grande quiero ser como el doctor Gregory House! He dicho. (Veanlo por Universal Chanel)

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